Montevideo, febrero de 2004. Irrumpe en los escenarios carnavaleros una nueva murga, “La Matinée”. Su particularidad está dada por la edad de sus integrantes. Se trata de viejos murguistas que bordean los sesenta años de edad. Sus vidas siempre han girado alrededor de una magia carnavalera que dura algo más de un mes antes de dejar lugar a una rutina diaria alejada de la farándula.