Gracias a una selección de dibujos y pinturas, David Solís, pintor panameño, nos propone volver a visitar un tema universal, la imagen del árbol y su multitud de significaciones. La expo es una invitación a viajar dentro de su universo poético y muy particular.
A través de una serie de paisajes llenos de humedad y de luces tropicales, enfrenta su herencia latino americana a la cultura europea y juega con los mestizajes obtenidos. Mezcla la tierra, la arena y el agua, construye troncos-tótem, navega sobre ríos indefinidos y rompe sus horizontes con archipiélagos enigmáticos. En su taller, reconstituye un mundo inquietante, cargado de energías animistas, de sensorialidades y de preocupaciones recurrentes. Su búsqueda viaja, no sin una cierta ironía, entre la abstracción y la figuración. Con sutiles juegos de transparencia, sobrepone fondos fluidos y colorados a escarificaciones nerviosas y arquitecturadas.
El imaginario de los paisajes de David Solís toma cierta distancia con el arquetipo del paisaje tropical. Nos recuerda la angustia del bosque, las maderas sagradas, la natura cósmica, movida e imperceptible.
La exposición está presentada en la crypte Sainte Eugénie
Nacido en Panamá en 1953. En 1971 ingresa la facultad de arquitectura y la escuela nacional de bellas artes de Panamá. En 1975, obtiene una beca para seguir sus estudios en la escuela de arte y de arquitectura de Marseille-Luminy, en Francia. Perfecciona sus técnicas de grabado, participa a exposiciones colectivas regionales dedicadas a esta técnica. En 1978, obtiene el Diplomado Superior de Artes Plásticas e instala su taller en Montpellier. Colabora también a varios proyectos de arquitectura e urbanismo durante los anos ochenta. Desde 1989, se dedica a la pintura en Francia y en América Latina.