Un bebé muere al nacer. En el velatorio se pierde una de las alitas de ángel que se le han puesto para que viaje al cielo, acorde a la costumbre popular de vestir a los pequeños fallecidos como si fueran ángeles. Su hermano, un niño de unos ocho años, va en busca del ala perdida e inicia un largo viaje a través de las calles santiaguinas de los años 60, para devolver su ala al angelito.